Orígenes e historia de los 4 elementos del zodiaco

El zodíaco es una herramienta mediante la cual, se predice el futuro de las personas a partir del signo zodiacal asignado en la fecha de nacimiento de cada uno, funciona bajo la premisa de que los astros tienen influencia sobre los hechos terrenales. De ahí que las observaciones y análisis de loa astros sean tan importantes para su funcionamiento, los astros agrupan todas las personalidades de los seres humanos en doce signos del horóscopo occidental. Y a su vez, agrupa estos signos en cuatro grandes elementos y si quieres saber más acerca de esta interesante agrupación, te invitamos a leernos a continuación.

Cuatro elementos

Como hemos mencionado, los signos del zodíaco se agrupan según los cuatro elementos de la astrología occidental: Agua, Aire, Tierra y Fuego. Estos representan las cuatro expresiones principales a través de las cuales se manifiesta toda la energía que integra el universo en su forma más amplia. La energía tanto física como psíquica y que conforma a todo tipo de organismos existentes, se usan estos elementos ya que desde la antigüedad se han entendido como el máxime del funcionamiento del mundo y del universo. Se dice que son el pilar de la vida y de todo lo existente, el origen de estos elementos inicia con la vida misma, y su utilización en el zodíaco ha estado presente desde la creación de la Astrología y se han mantenido hasta nuestros días.

Los cuatro elementos representan la forma que tenemos de percibir el mundo, así como a nosotros mismos. De hecho, la mayoría de las personas siempre tienen algún tipo de vinculación con estos, aunque siempre predomine uno o dos. Un aspecto importante que influye en la expresión de estos, es el ambiente que nos rodeó durante nuestra infancia y los estímulos que recibimos en dicha etapa, la forma en la que vivimos.

Agua, Aire, Tierra y Fuego

El fuego es la energía menos condensada de los elementos, es sinónimo de acción, pero no se trata de una acción cuyo origen sea la reflexión o el sentimiento, sino que es algo instantáneo e impulsivo fruto de la intuición. Se le asocia un elemento colérico, lo que implica seguridad, rapidez y autosuficiencia. La Tierra es la más densa de las formas de energía, es un elemento de percepción siendo los sentidos su principal canal de realización, su capacidad analítica y su inteligencia emocional son tal vez, las más desarrolladas de los elementos.

El Aire es el segundo menos denso, su campo de acción es el campo intelectual, representado por nuestro poder cognoscitivo, hablamos de todo lo referente a las ideas, la creatividad, la reflexión, así como la comunicación en sus diferentes formas. Y el Agua es la segunda energía más densa después de la Tierra, ante un estímulo aplicado en cualquier punto de la misma, responde vibrando en toda su expresión. Es por ello que el Agua en la astrología representa lo vulnerable, lo inestable y lo fácil de influenciar, su color es azul y su temperamento asociado es el flemático. Todos contamos con una energía que nos representa.

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